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Cumple con la normativa PPWR usando Tecbond 902B-PL
Con toda la atención puesta en el ciclo de vida de los envases —tanto del producto como del transporte—, es más importante que nunca que las empresas revisen cómo están diseñando sus embalajes. El objetivo es asegurarse de que cumplen con las nuevas normativas que vienen y así evitar posibles sanciones.
¿Qué es el PPWR?
El PPWR (Reglamento de Envases y Residuos de Envases) es una nueva ley de la Unión Europea que busca reducir los residuos de envases. Su punto clave es que, a partir de 2030, todos los envases deberán estar diseñados para ser reciclables.
Esto significa que cualquier componente del envase tiene que demostrar que es reciclable o compostable. Y sí, esto también incluye los adhesivos. Aunque representen una parte pequeña, pueden contaminar los procesos de reciclaje y afectar negativamente a la reciclabilidad del conjunto.
Antes de esa fecha, habrá una primera fase que entrará en vigor a mediados de 2027. En ella se exigirá que ciertos productos, como las pegatinas de frutas o las bolsitas de té, sean compostables en instalaciones industriales.
Esto supone un reto importante para sectores como el de las etiquetas o los sobres, donde los adhesivos sensibles a la presión son fundamentales. Con las soluciones tradicionales, muchos productos dejarían de cumplir la normativa.
No adaptarse al PPWR puede traer consecuencias serias: desde multas hasta la imposibilidad de comercializar productos en otros países.
La solución: adhesivos biodegradables
Para responder a este reto, se ha ampliado la gama de adhesivos termofusibles biodegradables. Uno de los nuevos productos es Tecbond 902B-PL, un adhesivo sensible a la presión con baja viscosidad, pensado para líneas de producción rápidas que necesitan una alternativa versátil y biodegradable.
Gracias a su baja viscosidad y alta adherencia inicial, se puede usar menos cantidad de adhesivo sin perder eficacia. Esto ayuda a reducir costes y evita problemas como el deslizamiento o fallos en el pegado. Además, resiste bien el calor, por lo que funciona correctamente en entornos más cálidos.
También está aprobado para contacto indirecto con alimentos, lo que lo hace adecuado tanto para envases alimentarios como para etiquetas en frutas, especialmente aquellas con piel encerada.
Un punto clave es que cumple con la norma EN13432, lo que significa que es compostable en condiciones industriales. Para lograrlo, debe biodegradarse al menos un 90% en seis meses y desintegrarse completamente (sin restos visibles) en 12 semanas. En la práctica, esto asegura que el adhesivo se descompone al mismo ritmo que otros materiales compostables en plantas industriales.
Además, cuenta con la certificación CHIRA, que garantiza que no afecta negativamente al reciclaje del papel.
¿Cómo funciona?
Estos adhesivos están diseñados para empezar a degradarse en condiciones naturales. Solo necesitan luz UV, oxígeno y calor para iniciar el proceso.
Primero se rompen las cadenas largas de polímeros y, a partir de ahí, el material puede ser degradado por microorganismos, igual que los residuos orgánicos. El resultado final son sustancias no dañinas y sin generación de microplásticos.
Con la entrada en vigor de las primeras medidas en 2027, es fundamental que los fabricantes empiecen a prepararse. Entender las opciones disponibles y adaptarse a tiempo será clave para cumplir la normativa.
Los adhesivos biodegradables como los de Tecbond permiten hacerlo sin renunciar a la calidad del pegado, asegurando el cumplimiento legal y evitando problemas futuros.
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